En una época en la que algunos acusan a la industria musical de pensar en vender para afuera, Julieta Cazzuchelli, conocida artísticamente como «Cazzu», decidió lanzar «Latinaje», un álbum que ya desde su título (un juego de palabras de «linaje» con «latino») deja ver la impronta de la identidad latina en su sonido.
El estreno coincide con el regreso a la música de la artista jujeña, luego de tomarse una pausa porque fue mamá y llega tres años después de su último proyecto, «Nena Trampa» (2022).
«La Jefa» ya estaba consolidada en la escena, lugar que se ganó a través de un trap feminista, especialmente destacado en un género que está dominado por los hombres, aún más cuando inició en 2017. Sin embargo, su nuevo LP demuestra su versatilidad artística, ya que combina distintos estilos como una balada («La cueva»), un corrido tumbado («Dolce»), tango («Odiame») y una cumbia («Cumbia»). No solo se trata de una incursión en nuevos géneros (a excepción de la cumbia, que la vio debutar en la música hace una década bajo el nombre «Juli K»), sino que también es una reafirmación de la latinidad en este trabajo.
Por si quedaban dudas de las raíces culturales, la noticia del lanzamiento llegó acompañada de un video filmado en su tierra natal, Jujuy, con imágenes de la Yunga jujeña y la Quebrada de las Señoritas. “Aquí les traigo una copla, desde el norte de Argentina, aunque usted no me conoce, soy de América Latina”, canta Cazzu al presentar el proyecto. La filmación actúa como una introducción poética al concepto del álbum, que propone un viaje sonoro a través de los géneros y paisajes culturales de América Latina: «Un disco, un viaje, muchas historias», escribió en la publicación donde lo comparte.
Sumado a esto, la portada captura un momento cargado de mística y tradición del norte argentino. En ese sentido, muestra a la artista bailando junto a los diablos jujeños, figuras protagonistas del carnaval, cargadas de historia y simbolismo. La imagen fue tomada por Sebastián Faena, fotógrafo argentino entre los más reconocidos del mundo, en un viaje realizado especialmente al pueblo de Uquía en Jujuy. «Esta foto representa parte de mi cultura, del lugar de donde vengo y Sebastián Faena la capturó con sus ojos de amor. Trabajamos más de 2 años con Nicolás Cotton hasta conseguir lo que sentimos que se merecen escuchar», expresó Cazzuchelli cuando reveló la tapa.
Si la identidad latina es uno de los pilares de «Latinaje», el otro lo compone la historia personal de Julieta. Es que este trabajo representa sus experiencias de vida desde que fue mamá de Inti, a quien considera hoy su mayor fuente de alegría y motivación, y se separó de Cristian Nodal, actual esposo de Ángela Aguilar. Pasó casi un año de ese hecho, tiempo en que la artista mantuvo un perfil bajo en cuanto al tema. Sin embargo, en declaraciones a la prensa, reveló que «La Cueva», uno de los adelantos, está inspirado en esa historia, algo que también reflejan otras pistas.
Por ese motivo, no solo se puede considerar el proyecto más ambicioso de su carrera, sino también el más personal. «Muchas veces creé más para los otros que hablando de Julieta. Y quizás esa es la diferencia del nuevo álbum, que es quizás Julieta hablando más de lo que rápidamente se me ocurre, como la primera capa de la mente», expresó al respecto en una entrevista reciente con Vogue México y Latinoamérica.
Asimismo, reveló que desde hace más de tres años viene trabajando en este material, tiempo en el cual tuvo distintas vivencias que la moldearon como persona y artista: «En ese transcurso yo fui mamá y descubrí la vida desde otro lugar, también estuve en una relación como yo nunca lo había vivido (…) Eso necesariamente influenció algunas de las canciones, el amor por mi bebé, la vida en ese momento, las experiencias de todo tipo».
«La mayoría de las canciones [nacieron] de una forma muy honesta, es un disco muy honesto, de la música con la que crecí», expresó Cazzu
Fuente: Perfil
