Autoridades jujeñas lograron el rescate de 42 vicuñas que se encontraban en un histórico criadero ubicado en la localidad de Rodero, en el marco de un operativo sin precedentes por su complejidad y envergadura.
La medida, impulsada por el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, culminó con la clausura del establecimiento y la imputación del propietario por el delito de maltrato animal.
«Debido a las graves falencias en el cuidado y la alimentación de los ejemplares», se informó oficialmente.
El procedimiento se caracterizó por un estricto protocolo de bienestar animal que garantizó que ninguna vicuña sufriera daños.
En el despliegue participaron más de 40 personas pertenecientes al Ministerio Público de la Acusación, el Juzgado Ambiental, el Ministerio de Seguridad y técnicos del INTA Miraflores de Abra Pampa.
Al respecto. Ana Cristina Rodríguez, ,cretaria de Biodiversidad y Desarrollo Sustentable de la provincia, se refirió al estado en que se hallaban los animales.
«Rescatamos 42 vicuñas que estaban siendo maltratadas desde el aspecto alimentario, ya que se les había modificado su alimentación natural y no tenían registros de aguada cercana», explicó.
«Estas vicuñas ingresaban su fibra en un nivel ilegal y clandestino porque también eran esquiladas. La gravedad del caso llevó a que tanto el Ejecutivo como el Judicial avanzaran con el cierre», remarcó Rodríguez.
El criadero clausurado formaba parte de un antiguo sistema surgido alrededor de 1940, cuyo objetivo original era resguardar a la especie cuando se encontraba en peligro de extinción.
Sin embargo, tras un cambio de dueños en el año 2022, comenzaron a evidenciarse serias dificultades en la crianza y el cuidado de los ejemplares.
Con esta clausura, solo queda un establecimiento de este tipo en todo el territorio provincial. La preservación de la especie en Jujuy se rige por la Ley Nº 5634, que desde 2015 prohíbe los criaderos cerrados por considerarlos perjudiciales.
En su lugar, el Ministerio de Ambiente promueve el chaku, un método tradicional de arreo y captura con estrictos estándares de bienestar animal.
A través de este sistema, “16 comunidades locales esquilan a las vicuñas vivas en estado silvestre para obtener su fibra”, detalló la funcionaria de Ambiente.
La fibra de vicuña es una de las lanas más valiosas del mercado de lujo global, por lo que el cuidado del animal contribuye al equilibrio entre el desarrollo económico de la Puna y la conservación ambiental.
